Con relación al calentamiento global, igual podemos afirmar de la ingente documentación producida en nuestro medio respecto a la precaria calidad del aire respirado en el valle de Aburra, que posiciona a nuestra tacita de plata como la cuarta ciudad más contaminada del planeta, según estadísticas del Banco Mundial, citadas en un severo editorial (“Nos está matando el aire que respiramos”, El Colombiano, oct,2007), a propósito de la firma del Pacto por el Mejoramiento de la Calidad del Aire, liderado por el Área Metropolitana del Valle de Aburrá.
La gravedad del asunto y las acciones efectuadas o deseables para su mitigación se encuentran expuestas de diversas formas en varios artículos de esta entrega. En este número también se debate la eficacia, sostenibilidad y aun la moralidad en el uso de tecnologías alternativas tales como la modificación genética de organismos vivos o la producción de biocombustibles, que nos permitan proseguir la aventura de la especie humana por los mismos jardines de la Gaia de Homero.